Diseñamos rutinas diarias que tocan cada sensor, motor, altavoz y botón, desde despertares con alarmas vibrantes hasta pagos móviles en estaciones abarrotadas. Si una función parece secundaria, la sometemos a semanas de uso intensivo. Luego registramos microfallos, satisfacciones inesperadas y agotamiento del usuario, porque la fatiga también delata malas decisiones de diseño.
Llevamos diarios abiertos en hojas compartidas con capturas de pantalla, minutos medidos, ciclos de carga y notas de contexto. Nadie interpreta los datos por ti: publicamos series completas para que identifiques patrones. Así puedes comparar tu rutina con la nuestra y detectar si un resultado encaja contigo o pide otra prueba colaborativa.
Simulamos días de lluvia, polvo de obra y rutas de transporte público con empujones, conectores torcidos y superficies ásperas. No se trata de romper por romper, sino de encontrar el límite seguro. Cuando aparece un comportamiento extraño, documentamos la causa probable y proponemos soluciones prácticas que no anulan la garantía.